La barrera del desarrollo de IA
〜Llegué a la octava estación, pero a partir de ahí fue un infierno〜
Hola, soy kenji.
Últimamente, escucho mucho decir: “¡Le pedí a la IA que hiciera una aplicación y la hizo!”. Hemos superado la era de no-code y low-code, y estamos entrando en una fase como de “programación por vibras” (escribir código por intuición).
Por ejemplo, si le dices: “Hazme una aplicación que pueda editar fotos y publicarlas en redes sociales”, la IA escupe el código e incluso la interfaz de usuario (UI). Increíble, ya no necesitamos a los humanos, ¿verdad? Eso es lo que uno piensa.
Pero, ¿saben? Eso es como aterrizar en la octava estación del Monte Fuji en sandalias.
Hasta la octava estación parece un “paseo”
Desarrollar con IA es realmente fácil al principio. ¿Entrada/Salida de archivos (File IO)? Funciona por ahora. ¿Red? Bueno, se conecta. ¿Base de datos? Con JSON es suficiente. ¿UI? ChatGPT me dio el código en React. ¿Pagos? Con copiar y pegar la API de Stripe basta.
Aquí es donde te haces la ilusión de: “¿Acaso ya soy ingeniero?”. Pero el verdadero infierno comienza a partir de aquí.

¿Por qué nos atascamos?
La razón es simple: “La IA hace que parezca terminado, pero los ajustes finales recaen en los humanos”.
- Los datos se pierden en la entrada/salida de archivos (File IO).
- La normalización de la base de datos es deficiente y las búsquedas son lentas.
- La interfaz de usuario no es intuitiva.
- No se hicieron pruebas de carga, por lo que colapsa con el tráfico concentrado.
- Es rechazada en la revisión de Apple/Google.
- Viola requisitos legales y causa polémica (o casi).
En resumen, la IA es buena para crear prototipos que “parecen productos terminados”, pero convertirlos en un producto real que funcione en el mundo sigue siendo, hoy por hoy, un trabajo para humanos.
Pero hay una paradoja
Aquí notamos una paradoja.
¿Qué pasaría si en el futuro la IA realmente pudiera hacerlo todo? Es decir, ¿qué pasaría si “la seguridad, la facturación y el diseño fueran procesados perfectamente por la IA”?
En ese momento, la necesidad misma de que la humanidad cree aplicaciones podría desaparecer.
Porque si los usuarios pueden decirle directamente a la IA “quiero hacer esto”, la tarea se ejecutará al instante sin necesidad de una aplicación.
🌀 Por ejemplo
Antes, abríamos la aplicación de la calculadora para hacer un cálculo, ahora, solo decimos: “Oye Siri, ¿cuánto es 12 por 32?” y listo.
De la misma manera, si decimos “IA, edita esta foto y compártela”, el proceso podría completarse sin siquiera pasar por la UI o la API de una aplicación.
En otras palabras, cuando se alcance el objetivo de “crear aplicaciones con IA”, podría llegar un mundo donde las aplicaciones en sí mismas ya no sean necesarias.
Al final, lo que podemos hacer ahora
Entonces, ¿qué debemos hacer?
- Como la “zona por encima de la octava estación” sigue siendo dominio humano, debemos perfeccionarnos ahí.
- Concentrarnos en la comprensión esencial del usuario y el diseño de servicios.
- Pensar más en “lo que es valioso” que en “lo que se puede crear”.
- Más bien, buscar formas de proporcionar valor que “no se limiten al formato de una aplicación”.
La IA es una herramienta, un ascensor y, a veces, un competidor. Pero, “qué crear” y “por qué crearlo” siguen siendo preguntas para nosotros, los humanos.
Conclusión:
La barrera del desarrollo de IA no es la tecnología, sino una paradoja estructural.
Es una era en la que cualquiera puede llegar a la octava estación del Monte Fuji. Pero a partir de ahí empieza lo de verdad.
Y, para cuando lleguemos a la cima, tal vez nos espere un futuro en el que nos preguntemos: “¿De verdad era necesario escalar la montaña?”.

